
* Hoy alguien se ha ido de la lengua. Era un personaje muy afín al líder que acapara últimamente todas las portadas. Ya son varias las bajas, algunas más sonadas e importantes que otras, más anónimas. Parece que el barco se hunda y todos se den cuenta, excepto unos pocos que se aferran al timón. Parece que ya no te puedas fiar de nadie.
* Las habladurías han hecho naufragar numerosos barcos a lo largo del tiempo. Muchas veces las palabras vienen de alguien que no nos afecta, que no nos atañe, pero que sabe dar "donde más duele". Sin embargo, como ha sucedido en este caso, en ocasiones son los más cercanos los que, con sus palabras, hunden nuestra barca hasta el fondo del mar. Estos, con mucha diferencia, son los naufragios que más duelen, porque una parte de nosotros se desgarra y se hunde también.
* Y esto lo digo porque la gente, cuando quiere, es muy mala. Mis amigas de la mañana lo saben. Ellas han pasado alguna que otra vez por esto. Con el tiempo debido, te cuentan infinidad de historias de naufragios, los suyos y los ajenos -que los conocen al detalle, cómo no. Y es que la gente, cuando quiere, hiere con el dardo más envenenado, la palabra.




